Kintaro Ramen - No ramen, no life. (pt. I)

Esta mas que una entrada de comentarios de blog, es una declaración de amor. Como les comenté antes, viví un tiempo en una ciudad norteamericana con gran cantidad de inmigrantes asiáticos, por lo que la comida que probé distaba mucho de los rolls con queso crema y palta a los que estamos acostumbrados acá... así que cuando volví entré en una pequeña depresión culinaria por la falta de buena cocina asiática.

El Kintaro derriba todo esto, sin aspavientos ni grandes pretensiones. Buena comida, presentada sencillamente, que te hace explotar el paladar de gusto.

Este es un local con historia;  antiguamente se especializaba en sushi, hasta que cerró hace un par de años porque el chef se fue a Japón. Ahora reabierto, se especializa en ramen (pueden encontrar 10 distintas variedades de ramen, además de yakisoba y currys), aunque hay rumores de que son chefs distintos. 



El local me recuerda mucho a esos pequeños locales piola con cocineros maravillosos, que se ven en los capítulos de Anthony Bourdain en Japón. Tremendamente sencillo y poco ostentoso, pasa totalmente desapercibido entre los cafés y bares de la calle en la que se encuentra. Por dentro tiene una decoración de madera muy sutil. La atención es muy cuidada y agradable, los chicos se nota que manejan los platos -me hicieron muy buenas recomendaciones- y te atienden tanto Chilenos como Japoneses.

Fuimos con una amiga a almorzar un día. De picoteo nos pedimos un plato de karaage (Pollo frito Japonés) y unas Gyosas de cerdo. El karaage viene con una guarnición pequeña de verduritas, limones y una especie de mayonesa. Tan bueno y tan crujiente por fuera, que de solo recordarlo se me hace agua la boca.

New BAE <3

Todo el picoteo lo acompañé con una Kirin Ichiban heladita... Perfecta para el verano. Yo sé que rayo con la comida asiática y todo eso, pero de verdad que tomarse una con 35 grados es uno de esos pequeños placeres de la vida.




Y la pièce de résisistance por supuesto, el ramen. Me pedí el más tradicional que tienen; el Shoyu Ramen. Además de los fideos, lleva cortes de cerdo, medio huevo cocinado en soya (que me enamoró al no tener la yema recocida. Imagínense, estar tomando el caldito y morder un pedazo de huevo con una yema que se derrite como mantequilla), y verduritas.

Miren lo bonito que se ve el huevo.


Se dice que la calidad del ramen, si bien se logra a través de la suma de ingredientes que dialoguen bien, se basa tremendamente en el caldo. Este estaba para morirse, tan enjundioso que quedé noqueada y me fui derecho a dormir después de comer. Obvio que volví a comer otro día -con otra amiga- pero eso va a ser una segunda parte.

C.


Kintaro Ramen
Monjitas 460, Barrio Bellas Artes, Santiago.
Horario: Lunes a Sábado, de 1PM a 3PM, y de 19:30PM a 11PM (Si van en fin de semana o viernes, recomiendo hacer reserva con anticipación.
Website: Kintaro.cl
Insta: Ramen Kintaro
Forma de pago: Efectivo y tarjeta



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